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Medidas preventivas para la conservación y gestión turística de edificios patrimoniales y centros históricos

Un estudio liderado por el Centro de Investigación PEGASO de la Universitat Politècnica de València (UPV) advierte de la “emergente necesidad” de identificar medidas preventivas que ayuden a garantizar la conservación de los edificios patrimoniales y a mejorar la gestión turística, tanto de dichos edificios, como de los centros históricos de las ciudades.

Esta es una las principales conclusiones del proyecto HBIMSIG-TURISMO, liderado por las investigadoras María José Viñals y Concepción López González. Su objetivo final es crear un protocolo de planificación turística que contribuya a la preservación del patrimonio cultural, evitando masificaciones y aglomeraciones que puedan dañarlo y garantizando el confort físico y la seguridad de las personas.

“El patrimonio cultural arquitectónico y el entorno urbano donde se encuentra son un elemento definitorio de la identidad de las sociedades que lo albergan y también un dinamizador clave de la economía local. Por ello, su conservación y una gestión adecuada es fundamental para garantizar su pervivencia en el tiempo y su transmisión a generaciones futuras en buenas condiciones, más en un momento como el actual, con los problemas de saturación turística que sufren las ciudades históricas”, explica Mª José Viñals.

Plataforma HBIM-SIG

El equipo de la UPV ha estado trabajando en nuevos modelos que integran información espacial (SIG) e información sobre los elementos arquitectónicos patrimoniales (HBIM), integrados en la plataforma HBIM-SIG. En ella, incorporan datos extraídos de sensores ambientales y de estimación del volumen, densidad y comportamiento de los flujos de personas.

Esta información permite identificar problemas relacionados con la conservación de los elementos patrimoniales y con el confort y seguridad de las personas en el espacio público y en los interiores de los edificios.

“La plataforma HBIM-SIG permite planificar y gestionar el uso público para el desarrollo de herramientas de gestión turística que ayuden a estimar la capacidad de carga de visitantes tanto en el interior de los edificios como en las calles adyacentes”, destaca Concepción López González.

El centro histórico de València, campo de pruebas

Como campo de pruebas, el equipo de la UPV ha trabajado en el centro histórico de Valencia y ha obtenido por primera vez estimaciones precisas de tráfico peatonal en espacios públicos de la zona. En concreto, el proyecto se ha centrado en tres de los edificios religiosos más singulares de la ciudad: la Catedral, la iglesia de San Juan del Hospital y el Real Colegio Seminario de Corpus Christi (Patriarca) y sus entornos urbanos.

Si hablamos de cifras, por ejemplo, en una fecha especial como el 19 de marzo, los sensores registraron 215.289 personas circulando en la calle del Miguelete a lo largo del día, un volumen que supera ampliamente el establecido en los estudios de capacidad de carga de visitantes realizado por el equipo de investigación.

El estudio también detectó elevados niveles de CO2 en los tres edificios religiosos cuando se registra un gran número de visitantes o feligreses. Desde enero del 2024, en la Catedral de Valencia, se ha superado algunos días la cifra de 2.600 visitantes.

“Todo esto apunta a la emergente necesidad de identificar medidas preventivas para la conservación de los elementos arquitectónicos y artísticos y para garantizar el confort físico y la seguridad de las personas así como una visita de calidad y una mayor sostenibilidad social para los barrios históricos”, incide Mª José Viñals

Actualmente, el equipo de la UPV trabaja en la implementación de sistemas de alerta temprana de saturación de personas y de niveles límite de temperatura, humedad y CO2 que pudieran afectar a los elementos patrimoniales.

Fuente: UPV