Los neandertales europeos explotaban intensivamente los recursos marinos hace cien mil años

Cueva de Figueira Brava, en el estuario del río Sado, unos 30 kilómetros al sur de LisboaErnestina Badal, catedrática del departamento de Prehistoria, Arqueología e Historia Antigua de la Universitat de Valencia (UV), ha participado en una investigación publicada en la prestigiosa revista Science que confirma que la pesca y el marisqueo contribuyeron significativamente a la economía de subsistencia de los neandertales europeos hace unos 100.000 años. El trabajo, en la cueva portuguesa de Figueira Brava demuestra que la relación humana con el mar y con ella la aparición de una cultura material simbólica son anteriores a lo que se creía.

“Nuestro trabajo, centrado en la arqueobotánica del yacimiento ha contribuido a conocer el uso de los recursos vegetales por los neandertales de Figueira Brava. En concreto se demuestra la recolección y procesado de las piñas del pino piñonero con fines nutricionales. Los piñones son frutos ricos en ácidos grasos de un alto valor nutritivo y los obtenían torrefactando las piñas, lo que a su vez demuestra que tenían un perfecto control del fuego en todas las etapas de la combustión”, ha destacado Ernestina Badal.

El estudio dirigido por João Zilhão, investigador de la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA), explica que el asentamiento fue usado como abrigo por poblaciones neandertales a lo largo de los veinte milenios comprendidos entre hace 86 y 106 mil años, en el último período interglaciar y cuando el clima de la Tierra era similar al actual. Las huellas arqueológicas halladas –cenizas, carbones y otros vestigios de una utilización intensiva del fuego, herramientas de cuarzo y sílex, restos de alimentación– son abundantes. El análisis de los carbones demuestra la existencia de bosques de pinos piñoneros en las costas de Figueira Brava.

Actualmente, la cueva de Figueira Brava (situada en las faldas de la Serra da Arrábida, unos 30 km al sur de Lisboa, en las afueras del estuario del río Sado) está ubicada en la orilla del mar, pero en la época en la que fue habitada la distancia varió entre 750 y más de 2.000 metros. Sus ocupantes consumieron moluscos, crustáceos, peces, aves acuáticas y mamíferos. Esta cesta de productos animales de la costa, los neandertales de Figueira Brava la complementaban con la caza de ciervos, cabras, caballos, uros y también de pequeñas presas como la tortuga terrestre.

Según Ernestina Badal, entre los restos de plantas carbonizadas se ha podido determinar el olivo, la vid, la higuera y otras especies típicas de un clima mediterráneo. La más abundante es el pino piñonero. Su madera fue utilizada como combustible, y también hay acículas, escamas de piña y, sobre todo, cáscaras de piñón. Además, las piñas maduras, pero aún cerradas, eran recogidas en las ramas y almacenadas en la cueva, donde se abrían al calor del fuego para extraer, y comer, el piñón.

La investigación destaca que la diversidad de recursos documentada en Figueira Brava es superior a la de los yacimientos del Mesolítico regional, los llamados concheros del Sado, fechados en entre hace 7.500 y 9.000 años. En Figueira Brava, en los momentos de mayor ocupación, la densidad y estructura de las acumulaciones de restos de moluscos es idéntica a las observadas en los concheros. Estos últimos contienen centenares de enterramientos cuyo análisis isotópico ha permitido comprobar que a cantidades tan importantes de restos arqueológicos corresponde una dieta alimentaria con un componente marino destacado, que puede llegar a ser del 50%. La investigación sugiere que así habría sido también en las poblaciones neandertales del litoral atlántico ibérico.

El trabajo ahora publicado supone un replanteamiento de la investigación publicada hasta la fecha. Si, entre los neandertales de Europa y Asia, hasta ahora apenas había indicios de que la recolección de moluscos, la pesca y la caza de focas fuesen práctica rutinaria de las poblaciones costeras, las evidencias de ello entre sus contemporáneos anatómicamente modernos de Sudáfrica son bien conocidas. Sobre la base de este contraste, un modelo muy influyente de los orígenes humanos plantea que el consumo habitual de recursos acuáticos –ricos en Omega 3 y otros ácidos grasos que favorecen el desarrollo de los tejidos cerebrales– habría proporcionado un incremento de las capacidades cognitivas de las poblaciones africanas del último período interglaciar.

Ese incremento explicaría la aparición precoz, entre ellas, de una cultura material simbólica: pintura del cuerpo con ocre, uso de colgantes, decoración con motivos geométricos de contenedores hechos a partir de huevos de avestruz. Estas conductas reflejan una capacidad para el pensamiento abstracto y la comunicación por símbolos idénticos a la actualidad y habrían propiciado la emergencia de sociedades más organizadas y complejas cuyo crecimiento demográfico terminó llevando a la colonización de Eurasia. 

Cultura material simbólica

En este sentido, en la última década se han acumulado pruebas de que los neandertales poseían una cultura material simbólica. Hace dos años, las revistas Science y Science Advances publicaron dos trabajos codirigidos por João Zilhão en los que se demostraba que hace más de 65.000 años los neandertales pintaron motivos parietales en, al menos, tres cuevas de la Península Ibérica (La Pasiega, Maltravieso y Ardales), y que las conchas perforadas y pintadas de Cueva de los Aviones (Cartagena, Murcia) tienen una edad de entre 115.000 y 120.000 años. Estos resultados demostraban que tenían un arte rupestre, utilizaban mezclas de pigmentos sofisticadas y los neandertales practicaban la ornamentación del cuerpo en fechas incluso muy anteriores a las que se han podido documentar entre los primeros humanos anatómicamente modernos de África.

Los resultados de la excavación de Figueira Brava añaden que, si el consumo habitual de recursos marinos jugó un papel importante en el desarrollo de las capacidades cognitivas, entonces lo hizo a escala de la humanidad en su conjunto. De hecho, dependiendo del parámetro de comparación utilizado, la densidad de recursos acuáticos en el yacimiento está dentro o por encima del rango de variación observado en los yacimientos surafricanos contemporáneos.

Familiaridad de los humanos con el mar

El estudio de Figueira Brava también constata la familiaridad de los humanos con el mar y sus recursos es un hecho mucho más antiguo y extendido de lo que hasta ahora se ha pensado. Ello posiblemente ayude a explicar cómo fue posible que, hace entre 45.000 y 50.000 años, los humanos cruzaran el estrecho de Timor para colonizar Australia y Nueva Guinea.

Este estudio igualmente concluye que el concepto de los neandertales como pueblos del frío, especializados en la caza de los grandes herbívoros, resulta de un sesgo creado por la historia de la investigación, ya que fueron los países del centro y norte de Europa como Francia y Alemania los pioneros en el desarrollo de la arqueología paleolítica. Sin embargo, en época neandertal, la gran mayoría de la población humana de la actual Europa vivía al sur, especialmente en lo que hoy es Italia y, sobre todo, en la Península Ibérica, donde la investigación empezó más tarde y solo en los últimos 25 años ha podido comenzar a producir resultados de forma continuada y consistente.

Referencia bibliográfica

Last Interglacial Iberian Neandertals as fisher-hunter-gatherers. Zilhão et al., Science 367, eaaz7943 (2020) 27 March 2020.

Fuente: UV







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