Diseñan una innovadora terapia para corregir la curvatura de la columna en niños

prof_BarriosLa escoliosis idiopática del adolescente (EIA) afecta al 2-3% de los niños de edades comprendidas entre los 10 y 16 años. Es más frecuente en niñas que en niños (con una proporción de 10 a 1). Además de los evidentes signos físicos derivados de la visible deformidad vertebral, la EIA puede provocar trastornos psicológicos y problemas emocionales (baja autoestima, mala auto-imagen corporal, etc.) que reducen considerablemente la calidad de vida de los pacientes.

Aunque el corsé ha sido un pilar básico en los tratamientos no-quirúrgicos de la EIA durante casi cincuenta años, algunos estudios sugieren que esta técnica sólo es capaz de detener la progresión de la curvatura, pero no tiene la capacidad de reducir la deformidad. Además, el uso del corsé muchas veces condiciona o potencia trastornos psicológicos en los pacientes que lo usan durante largos períodos de tiempo.

Aquellos pacientes que desarrollan curvas de la columna de gran magnitud, o aquellos que muestran una progresión rápida y significativa de la curvatura, suelen requerir una cirugía muy agresiva. Cada año, más de 4.000 adolescentes europeos se someten a estos procedimientos asumiendo el riesgo de sufrir efectos secundarios perjudiciales a largo plazo.

“La cirugía corrige la deformidad, pero fusiona la columna vertebral, eliminando su función. Las consecuencias a largo plazo de la fusión de la columna causan numerosas complicaciones”, explica el Profesor Carlos Barrios, director del Instituto Universitario de Investigación en Enfermedades Músculo-esqueléticas de la Universidad Católica de Valencia, España. “Se están haciendo esfuerzos para encontrar técnicas que no impliquen una fusión vertebral amplia para corregir la deformidad escoliótica, preservando el rango fisiológico de movimiento de la columna vertebral.

Una alta proporción de los pacientes diagnosticados son normalmente sujetos a mera observación, sin necesidad de recibir una terapia específica. Sin embargo, si su enfermedad se diagnostica tarde, o se desarrollan más rápidamente de lo previsto, la práctica médica actual solo dispone de los tratamientos con corsé o de la cirugía, cada unos con sus inconvenientes”.

Estudios recientes proporcionan pruebas que abren posibilidades a tratamientos alternativos. “Recientes hallazgos muestran que la EIA es una expresión musculoesquelética de un trastorno del sistema nervioso central; es decir, es una enfermedad neurológica” explica el profesor Barrios, premiado dos años consecutivos por sus publicaciones en el congreso “Eurospine” (Sociedad Europea de la columna).

Proyecto StimulAIS  

“La disfunción neurológica afecta a los músculos paraespinales profundos, induciendo un desequilibrio de fuerzas que actúan sobre los segmentos vertebrales”. Basándose en estas investigaciones, se ha llevado a cabo el proyecto StimulAIS, una iniciativa de investigación apoyada por un consorcio internacional de empresas, institutos tecnológicos y universitarios con el objetivo de introducir tratamientos alternativos para la EIA que se basen en la electroestimulación muscular de los músculos rotadores paraespinales profundos – una técnica conocida como  estimulación eléctrica funcional (EEF).

El consorcio está formado por tres pymes: Tequir – Coordinador del proyecto (Valencia), Synimed (Francia) y Bentronic (Alemania), así como por tres entidades de referencia en I+D+i como son el  Instituto de Biomecánica de Valencia-IBV (Valencia), la Universidad Católica de Valencia-UCV (Valencia) y el Instituto Fraunhofer-IPMS (Alemania). Uniendo su experiencia, el proyecto ha logrado desarrollar los primeros prototipos del dispositivo que podrá suministrar el tratamiento de EEF.

Como indican los responsables de Tequir, empresa española especializada en innovación de tecnologías médicas en los campos de la columna vertebral, ortopedia y traumatología que coordina el proyecto, “la unidad debe permitir proporcionar tratamientos personalizados para cada paciente. Está fundamentalmente dirigida a mejorar los resultados actuales, es decir no sólo inhibir la progresión de la curvatura, sino también potencialmente corregirla significativamente”.

Con este fin, el proyecto ha desarrollado un dispositivo programable para sensar y estimular los músculos clave, así como el software para modularlo satisfaciendo los umbrales de seguridad integrados. Para implementar el dispositivo, se ha desarrollado el instrumental quirúrgico mínimamente invasivo, apropiado para poder implantarlo de forma subcutánea.

Los hallazgos alcanzados en la fase de investigación han permitido incorporar un protocolo de estimulación que permite que el dispositivo se adapte en tiempo real a los datos que recibe haciendo que los tratamientos sean, por lo tanto, más eficaces.

Tal y como indican los socios del proyecto, “hemos cumplido los objetivos iniciales y nuestra propuesta está significativamente más cerca de su comercialización. El próximo objetivo general del consorcio para dar continuidad al proyecto es producir un prototipo plenamente operativo, compatible con los objetivos actuales de prestación sanitaria, en términos de mayor ratio eficiencia-coste” explica el profesor Barrios. “Una vez alcanzada la colaboración con proveedores especializados, esta versión del producto participará en la fase II y III de los ensayos clínicos con el fin de validar el dispositivo”.

Este proyecto ha contado con la financiación de la Unión Europea, a través del 7º Programa Marco (FP7/2007-2013), en virtud del acuerdo de subvención nº 315327.

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