Alertan sobre los peligros medioambientales a los que se enfrenta la provincia de Alicante

En la apuesta por transmitir conocimiento científico con tono divulgativo, de forma rigurosa pero cercana a todos los públicos, editores y autores de varios volúmenes escogidos de la colección de divulgación científica L’Ordit editada por Publicaciones de la Universidad de Alicante señalan algunas de las posibles amenazas que se ciernen sobre nuestra provincia. Es el caso del cambio climático y su afectación al clima mediterráneo, el peligro de la sustitución de terrenos agrícolas por campos de paneles solares o el problema del despoblamiento y el desconocimiento de la flora valenciana. En el lado positivo, en cada uno de los volúmenes de esta colección monográfica el lector se nutre de un saber que difícilmente podrán hallar en la literatura académica.

El mar es la clave: la mediterranización del cambio climático, según Jorge Olcina

Al menos tres olas de calor, pronosticadas por el catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Alicante (UA) y director del Laboratorio de Climatología de esta institución, Jorge Olcina Cantos, vamos a padecer este verano en la provincia de Alicante. El lunes 12 de julio hemos sufrido un episodio de altas temperaturas en Alicante y Murcia. Con 43-44 °C en el entorno de Elche-Crevillent-Orihuela, mientras que en la Región de Murcia tocaron los 45, según recogía el Laboratorio de Climatología. La “buena noticia” es que no se puede considerar ola de calor por su corta duración, sino más bien pico como lo nombra Olcina, ya que “este año, en lugar de olas duraderas, estamos teniendo picos de calor de dos o tres días como máximo”. “A partir del miércoles 21 tendremos otro pico de calor”, concreta.

El primero de estos picos de calor sucedió el lunes 5 y martes 6 de julio. “Ese proceso es genuinamente valenciano”, aclara Olcina. Y es que, como concreta el investigador, “las temperaturas más altas se registran cuando vienen acompañadas por cientos de Poniente, en la zona valenciana”, que es lo que ha sucedido en estas dos ocasiones.

“Cada vez son más evidentes en verano los efectos del cambio climático en nuestra zona. El calentamiento del agua del Mediterráneo, la prolongación de la temporada de verano, que comienza ya en junio y se extiende hasta septiembre-octubre, y el fenómeno de las noches tropicales. Cada vez se están dando con más intensidad. Las aclaraciones a estos fenómenos están explicadas en Climas y tiempos del País Valenciano”. El volumen pertenece a la colección de divulgación científica L’Ordit, que edita Publicaciones de la Universidad de Alicante y sus autores son Jorge Olcina y Enrique Moltó. En sus dos versiones, castellano y valenciano, puede convertirse en lectura de verano para comprender qué sucede y porqué con el clima en la Comunitat Valenciana.

Revela el catedrático que “el agua del mar es la clave que explica los cambios que estamos teniendo en el clima valenciano, la razón de las noches tropicales que venimos padeciendo. Eso en el interior de la península no ocurre, donde por las noches refresca. Aquí tenemos un calor más prolongado, que dura muchas más horas, de día y de noche. Aquí podemos hablar de una mediterranización del cambio climático. Todo esto tiene como centro el calentamiento del mar Mediterráneo; se está calentando el doble de lo que lo ha hecho la temperatura del aire. Desde 1980 el agua se ha calentado 1,4o C, mientras el aire se ha calentado 0,7o C”.

Despoblamiento, cambio climático e ignorancia

La supervivencia del timó reial en las sierras alicantinas peligra, informa Antoni Belda, doctor en Biología y experto en Biología Ambiental de la UA. A pesar de ser una planta tóxica es de gran utilidad: abortiva, protege la ropa de las polillas en armarios y es de uso en la elaboración del herbero. “En Castellón se hace un herbero que se llama gitam, con timó reial como único ingrediente”.

“El despoblamiento de las zonas rurales ocasiona un problema” asegura Antoni Belda. Pone de manifiesto una realidad que hace peligrar el conocimiento y uso de las plantas, porque “generalmente toda esta información de la etnobotánica está ligada al mundo rural”, aclara. Por esto, para recoger todo ese saber ha editado, junto a Antoni Conca y Daniel Climent, el libro Plantes valencianes: Descripció i usos tradicionals. “El objetivo es poner en valor la sabiduría popular y que no se pierda esa cadena. Conforme mueren, se llevan con ellos ese saber. Es un punto de inflexión. Por eso hay que actuar antes de que esas personas desaparezcan; porque es información que no dan los libros; es su experiencia de vivir en este mundo rural, que ha hecho que aprovechen todo lo que está a su alrededor de una forma tradicional y sin destruir el recurso natural”.

La apuesta del biólogo por preservar este conocimiento antiguo encuentra ejemplos, como el remedio natural que apunta, una loción natural para ahuyentar a los insectos: “macera alcohol de 96 grados con aceite de bebé, la piel del limón y ramitas de melisa. Se pulveriza y es una loción para que no te piquen”.

El desconocimiento actual sobre las plantas, su tratamiento, sus usos, su mantenimiento es tal que se ignora que “hay unas normas básicas sobre cómo se deben recolectar las plantas. Hoy en día la gente piensa que no se pueden coger las plantas de los espacios naturales, entre otras cosas porque existen muchos espacios naturales protegidos o regulados, pero es justamente al contrario: se debería permitir la recolección para uso familiar, porque esa poda, esos usos tradicionales, la ganadería, recolección de plantas medicinales, extracción de leña, etcétera, hacen que el bosque esté vivo; y estas plantas, al podarlas, brotan al año siguiente con mayor fuerza y vitalidad. Dentro de estos espacios naturales, los planes de uso y gestión permiten dicha recolección siempre respetando esas normas”, informa el científico. De hecho, “es ahora, en junio y julio, el mejor momento para recolectar las plantas porque es cuando más principios activos tiene la planta”.

El cambio climático está también detrás de algunas alteraciones en los ciclos de floración de plantas. Es el caso del cantueso “que llevaba varios años sin florecer, a pesar de ser planta adaptada a la sequía”. Antoni Belda señala una de las razones. “Son plantas mediterráneas que se adaptan a estos cambios, pero es verdad que ven alterados sus ciclos”.

El abandono de usos tradicionales provoca que la densidad del sotobosque sea mayor y plantas como el timó reial no tienen ni densidad ni espacio para desarrollarse. “Esto hace que esté en peligro y escasee en esta zona. El timó reial: “por su mala recolección para la elaboración de licores y el abandono de usos tradicionales, no tiene ni espacio ni luz para desarrollarse. Si a eso le sumas el mal uso por las personas, aquí su situación es bastante preocupante”, concreta.

La modificación del hábitat es uno de los problemas existentes. “El urbanismo ha hecho que se destruyan estas plantas. Por eso son tan importantes las microrreservas de flora, parajes naturales municipales y parques naturales. Cumplen con su función de reservorio botánico, pero también de fauna. Es un modelo de gestión que debería ampliarse”, apunta.

A pesar de todo lo señalado, Belda afirma que “somos unos afortunados porque en nuestra provincia hay una gran variedad de hábitats y tenemos una biodiversidad muy elevada que, a su vez, se ve traducida en esa rica cultura de aprovechamiento de dichas plantas”. El volumen divulgativo de la colección L’Ordit recopila 103 fichas de plantas útiles, dónde brotan estas y qué usos tienen. Tras dos ediciones vendidas el libro, realizado por un equipo multidisciplinar de biólogos, geógrafos, fotógrafos de la naturaleza y técnicos de Conselleria, está próximo al lanzamiento de su versión en castellano.

La luz, nuestro origen y llave de futuro: muchas luces y algunas sombras

La influencia que en nuestro credo y cultura ha tenido la luz es evidente y de manera esencial la luz está en la formación de nuestra propia biología como especie. La cultura íbera ya lo tenía bastante claro como muestran las numerosas cuevas ceremoniales a lo largo de la provincia de Alicante, además la luz es la clave de un futuro alentador con tecnología muy tangible aunque a veces parezca ciencia ficción, afirma Sergi Gallego Rico, editor y uno de los autores del libro La luz. Enigmas, mitos y tecnología. “La luz ha cambiado el sentido de distancia y simultaneidad, en cierta manera, ha hecho que el planeta nos quepa casi en un bolsillo. Para ello, miremos nuestros teléfonos móviles” comenta el editor.

En un teléfono móvil tenemos numerosas tecnologías basadas en la luz y que han valido diversos premios Nobel. El láser se utiliza para realizar los circuitos impresos; gracias a los led azules tenemos pantallas en color; la teoría de la relatividad de Einstein, inspirada por la luz, nos ayuda a localizarnos con el sistema GPS; las cámaras; la comunicaciones electromagnéticas y mucho más está en estos dispositivos que manejamos casi compulsivamente.

No obstante, hay sombras como la contaminación lumínica que nos priva de nuestro cielo nocturno y afecta a diferentes especies de animales. Además, en los últimos tiempos tenemos la amenaza de la especulación fotovoltaica. Pueblos como Castalla, Monforte del Cid, Monóvar o Xixona donde macro proyectos fotovoltaicos de gran impacto visual y ecológico han empezado a desarrollarse o están pendientes de aprobación. Sobre este uso y aprovechamiento de la luz solar el volumen dedica el capítulo El aprovechamiento energético de la radiación solar, escrito entre Sergi Gallego y Jorge Francés Monllor, profesor de la UA y director del Instituto Universitario de Física Aplicada a las Ciencias y las Tecnologías.

A pesar de que la tecnología de las células solares comerciales no ha evolucionado significativamente en 20 años, seguimos aprovechando únicamente un 20 por ciento de la luz solar que nos llega. El reciente cambio de legislación favorable para la instalación de estos paneles solares, unido al abaratamiento en los costes de fabricación de las células de silicio, ha atraído a este negocio a las grandes compañías y puede provocar una burbuja fotovoltaica.

Pero, más allá de este asunto, la luz, fuente imprescindible para la vida, es abordada desde distintos ángulos por expertos de diferentes áreas en el libro: la astronomía, el láser y su multitud de aplicaciones en medicina e industria; la visión artificial y robótica, la luz artificial, luz y colores, la difracción, la fibra óptica, o la holografía, campo este último en el que la UA es pionera con la creación del Centro de Holografía de Alicante. En 1984, una serie de hologramas de reflexión mostraba ya por entonces piezas del Tesoro de Villena. “Los hologramas están en todas partes y, en el caso de los de seguridad, son un gran negocio: tarjetas de crédito, billetes de banco, etcétera”.

Fuente: UA







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