Estudio sobre los efectos de la cocaína en pacientes con trastorno mental

La investigación publicada en Brain Sciences forma parte de la tesis doctoral de Alejandro Fuertes-Saiz, residente de Psiquiatría de cuarto año en el Hospital Provincial de Castelló y doctorando de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH). Alejandro Fuertes-Saiz, residente de Psiquiatría de cuarto año en el Hospital Provincial de Castelló y doctorando de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH), junto a sus directores de tesis, los doctores Gonzalo Haro y Ana Benito, han publicado en la revista Brain Science los resultados finales de una investigación de tres años de duración en la que han estudiado los efectos de la cocaína en pacientes diagnosticados de esquizofrenia o trastorno antisocial de la personalidad.

Estos resultados son la continuación de los presentados en 2019 por los mismos autores en la revista Journal of Dual Diagnosis, donde identificaron una alteración compartida entre los dos grupos de pacientes en la capacidad de filtrar la información sensorial de su entorno. Esta disfunción cerebral los llevaba a realizar falsas interpretaciones de la realidad y les predisponía al consumo de tóxicos. En esta ocasión, los resultados han sido publicados en la revista suiza de alto impacto Brain Sciences y en ellos los investigadores explican cómo la cocaína, al contrario que el tratamiento con fármacos antipsicóticos, no es capaz de revertir los déficits de filtrado sensorial en los pacientes con esquizofrenia o trastorno antisocial de la personalidad.

IPP, nueva técnica experimental 

El estudio se ha realizado sobre una muestra de 74 sujetos, subdivididos en cuatro grupos. El primero se componía de un grupo de personas sanas, el segundo estaba formado por pacientes con trastorno por consumo de cocaína sin otro trastorno mental asociado, el tercero por pacientes con trastorno por consumo de cocaína y esquizofrenia y el último, por pacientes con trastorno por consumo de cocaína y trastorno antisocial de la personalidad. Todos ellos fueron estudiados con un instrumento, financiado por la Fundación de Investigación del Hospital Provincial de Castellón, diseñado específicamente para medir esta capacidad de filtrar los estímulos sensoriales del entorno llamada Inhibición Prepulso del Reflejo del Parpadeo (IPP).

Según destaca el doctor Gonzalo Haro, psiquiatra responsable del Programa de Patología Dual Grave del Hospital Provincial y profesor del Grado en Medicina de la CEU UCH en Castellón, “sabemos que el consumo de tóxicos, tales como la cocaína, pueden desencadenar trastornos mentales graves. La IPP es una técnica experimental, cuyos resultados en salud obtenidos en este estudio sirven para identificar a personas con especial vulnerabilidad al desarrollo de estos trastornos, dándonos la oportunidad de diseñar programas específicos de prevención para los consumidores de cocaína.”

Estímulos y parpadeo 

La IPP es una medida operacional del filtrado sensorial. Dicho de otra forma, mide la capacidad que tienen las personas de dar relevancia a los estímulos que realmente la tienen y descartar los estímulos irrelevantes. Esto es importante dado que la salienza aberrante, la atribución de relevancia a estímulos irrelevantes, es la base del desarrollo de las ideas delirantes, como las paranoias. La técnica se realiza colocando unos electrodos en el músculo del parpadeo: estos registran la contracción del mismo cuando el sujeto recibe un estímulo sonoro (pulso) a través de unos auriculares. Al introducir un estímulo de menor intensidad (prepulso), que no desencadena el reflejo del parpadeo, y separarlo a escasos milisegundos del pulso, se observa como los pacientes con Esquizofrenia o Trastorno Antisocial de la Personalidad presentan una limitación común en la inhibición del reflejo del parpadeo, al contrario que el grupo control. Sin embargo, en el grupo de pacientes con trastorno por consumo de cocaína sin otros trastornos mentales, este filtrado sensorial se encuentra aumentado con respecto al grupo control.

Una de las hipótesis clásicas del porqué las personas consumen drogas se atribuye a la búsqueda de una sustancia que les ayude a paliar síntomas tales como la tristeza, la falta de energía o motivación o la sensación de desbordamiento sensorial. Los investigadores apuntan que uno de los resultados más interesantes del trabajo es que refleja la importancia de la farmacoterapia en comparación con la “automedicación” atribuida al consumo de tóxicos, dado que demuestra la incapacidad que tiene una sustancia psicoactiva como la cocaína en revertir estos déficits de filtrado, contrastando así con la eficacia demostrada por los fármacos antipsicóticos.

Como apunta Alejandro Fuertes-Saiz, residente de Psiquiatría del Hospital Provincial que realiza su tesis doctoral en la CEU UCH, “a medida que se identifican los neurocircuitos disfuncionales en los distintos trastornos mentales, la ciencia avanza hacia técnicas específicas, individualizadas y no invasivas de neuromodulación cerebral, como la estimulación magnética transcraneal. Son técnicas muy seguras, con escasos efectos secundarios y que pueden llegar a ser verdaderamente efectivas”.

Estancia en Harvard 

El doctor Alejandro Fuertes-Saiz ha completado su formación realizando una estancia formativa de 9 meses de duración en la Unidad de Neuropsiquiatría y Neuromodulación Cerebral No Invasiva del Hospital General de Massachusetts, en Boston (EE.UU), en colaboración con la prestigiosa Universidad de Harvard. En esta estancia, se ha formado en las distintas técnicas de tratamiento específico y no invasivo para trastornos mentales, tales como la depresión, ansiedad, el trastorno obsesivo compulsivo, adicciones, etc. Entre estas técnicas destaca la estimulación magnética transcraneal y la estimulación transcraneal por corriente directa, ya disponibles en algunos centros privados y públicos del territorio nacional.

El equipo investigador que ha publicado los resultados de este proyecto está integrado por el residente de cuarto año y doctorando en la CEU UCH de Castellón, Alejandro Fuertes-Saiz, la doctora Isis Gil-Miravet, del grupo de investigación TXP, la doctora Ana Benito, psicóloga clínica en la Unidad de Salud Mental de Torrent y co-directora de la tesis doctoral, la doctora Isabel Almodóvar, profesora de Enfermería de la CEU UCH de Castellón, y el doctor Enrique Ochoa, jefe del Servicio de Biopatología Molecular del Hospital Provincial de Castellón, todos ellos bajo la dirección del doctor Gonzalo Haro, psiquiatra responsable del Programa de Patología Dual Grave del Hospital Provincial de Castellón y director del grupo de investigación TXP y de la tesis doctoral. También han colaborado la doctora María Luisa Graña y Vicente Mañes, médico responsable y enfermero, respectivamente, de la Unidad de Conductas Adictivas del Hospital Provincial. La investigación se ha realizado con la financiación de la Fundación de Investigación del Hospital Provincial de Castellón, que para los autores del estudio “ha sido de vital importancia para la correcta realización y viabilidad del proyecto”.

Más información sobre el artículo Prepulse Inhibition in Cocaine Addiction and Dual Pathologies, en la revista Brain Sciences.

Fuente: CEU UCH







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