Permitir que los gatos deambulen libremente, como el caso de la gestión tolerada de determinadas colonias felinas, podría entrar en contradicción con normativas internacionales de protección de la biodiversidad. Así se desprende de un artículo académico publicado en la revista European Journal of Wildlife Research.

Liderado por el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA-CSIC), centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, participa en el trabajo la investigadora del Departamento de Ecología de la Universidad de Alicante (UA), Esther Sebastián González. La investigación pone de manifiesto que hay tantas razones para pasear a gatos con correa, o mantenerlos bajo nuestra supervisión en recintos cerrados, como para pasear a perros.
“Los resultados del análisis justifican un trato legal más homogéneo para perros y gatos en lo que respecta a su libertad de movimiento, mediante un endurecimiento de las normas que afectan a los gatos”, indican los investigadores. Los expertos proponen seguir el ejemplo de Canberra (Australia): trasladar gradualmente los gatos que deambulan libremente, incluyendo las colonias felinas, a santuarios o a catios comunitarios o particulares. “Y cualquier gato nuevo debe permanecer dentro de casa (mejorado según corresponda con un recinto exterior para gatos o paseos con correa) desde el principio”, proponen.
Además, sostienen que este estudio “explora una situación que a muchos les ha parecido injusta a lo largo de la historia: el trato desigual que reciben los gatos y los perros, una situación que persiste a día de hoy en muchos lugares”. Por otro lado, indican que “nadie concibe dejar a un perro suelto por las calles de una ciudad por las noches o preocuparse poco por su alimentación, algo que sí sucede con los gatos”.
Al mismo tiempo, el artículo concluye que los gatos deben ser considerados como especies exóticas al carecer de un territorio originario e invasoras, ya que ocasionan un grave impacto en la biodiversidad, con las consecuencias legales que ello conlleva.
El estudio propone incluir un enfoque interdisciplinar para abordar la cuestión, en el que participen expertos en derecho medioambiental, veterinaria, ecología, educación medioambiental, salud pública, urbanismo, ética y ciencias sociales, para desarrollar estrategias de gestión dentro del marco de la ley y “que sean sostenibles a largo plazo”.
Liderado por el investigador del IESA-CSIC, Carlos Javier Durá Alemañ, el estudio cuenta con, además de la ecóloga de la UA, el profesor de la Universidad de Tilburg (Países Bajos), Arie Trouwborst, e investigadores de otros centros como el catedrático de Ecología de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), José Antonio Sánchez Zapata, junto a los investigadores independientes Francisco Almarcha y Elvira Martínez.
Amenazas para otras especies
Los impactos adversos documentados de los gatos domésticos sobre la biodiversidad son “significativamente mayores que los de los perros”, advierten. Así, “a los gatos se les atribuye la extinción de más de 60 especies, mientras que, a los perros, un mínimo de 10”.
Desde la perspectiva de la conservación y la legislación sobre biodiversidad, “es lógico que los gatos estén sujetos al menos a las mismas restricciones que los perros, si no a más”, inciden. Sin embargo, en la práctica, “solemos observar lo contrario: los dueños de perros parecen tener más probabilidades de recibir una multa por infringir la legislación sobre fauna silvestre al permitir que sus mascotas deambulen libremente que los dueños de gatos”, determinan.
En el caso de la Unión Europea, sostiene el estudio, el incumplimiento de la normativa medioambiental descrita resulta difícil de conciliar con la Estrategia Europea de Conservación de la Biodiversidad 2030 y el Reglamento Europeo de Restauración de la Naturaleza, cuyo objetivo es reforzar el marco jurídico para la recuperación de la naturaleza y aumentar el cumplimiento de la legislación medioambiental europea.
Metodología
El artículo revisa la literatura científica del impacto de gatos y perros en la biodiversidad al analizar la percepción social sobre estas especies desde un punto de vista cultural. Ello incluye sentimientos diversos, que van desde el miedo hasta el aprecio, relacionados con las diferencias en los riesgos que suponen para las personas, el tamaño de los animales, la dificultad para manejarlos y su comportamiento.
Los expertos han analizado la normativa internacional vigente sobre la gestión de gatos y perros, en particular, los tratados internacionales y la legislación de la Unión Europea.
Referencia bibliográfica
Durá-Alemañ, C.J., Almarcha, F., Sánchez-Zapata, J.A. et al. Are cats more equal than dogs? European Journal of Wildlife Research (2026). DOI.
Fuente: UA
