Un potente anillo verde metropolitano que conecte la huerta, el parque natural del Turia y la Albufera, es la clave de la estrategia de regeneración de los territorios rústicos afectados por al DANA de 2024, elaborada por investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV) con la colaboración del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), a instancias de la Generalitat Valenciana.

“Se incluyen dos proyectos preexistentes y maduros que podrían ser implementados en breve: la conexión del Jardín del Turia de Valencia desde su tramo final hasta el Assut del Repartiment y la renaturalización y mejora de la capacidad de evacuación del Plan Sur, integrándolo en su entorno”, explican los investigadores.
La estrategia se basa en tres ejes: hidrológico – hidráulico, social y ambiental e incluye zonas de laminación o de acumulación controlada (ZACs) y parques metropolitanos coincidentes con las principales vías de flujos desbordados, denominados parques verdes ‘fluyentes’.
“No podemos actuar solo pensando en un beneficio o función exclusiva, debemos maximizar el resultado de las inversiones a largo plazo”, afirma Eduardo Rojas, profesor de la UPV coordinador del estudio.
Renaturalización y mejora de evacuación del Plan Sur
La fragmentación y reducción de suelo rústico en l’Horta Sud ha potenciado la fragilidad del territorio ante eventos extremos, según los investigadores: “Necesitamos urgentemente integrar la gestión del suelo rústico a las estrategias de adaptación al cambio climático. Para ello, la huerta debe ser una infraestructura verde y activa, que además es fuente de alimentos sanos y de proximidad, junto a su inestimable valor patrimonial y cultural”.
La estrategia de regeneración incluye el desarrollo de nuevas zonas verdes y la protección de las existentes, que recogerán el agua pluvial y ofrecerán beneficios sociales.
Entra las acciones previstas se encuentran la creación de vías verdes para movilidad sostenible (a bicicleta o a pie), iluminadas y seguras; el cuidado y recuperación de las acequias, que facilitan la circulación del agua y proporcionan frescor, además de prevenir el colapso del sistema de recogida de aguas negras por el fango que aportan las inundaciones y la cesión de zonas agrícolas condicionadas al cultivo efectivo de producciones, como el arroz, en zonas con riesgo de inundación, que pueden aprovechar el agua depurada.
Evitar el colapso de las redes de saneamiento
Para evitar el colapso de las redes de saneamiento, como sucedió tras la DANA, “es preciso separar las aguas de saneamiento o “negras” de las aguas pluviales, como ya se hace en otros países”. “Si no, con las lluvias torrenciales la depuradora colapsa, el agua sucia se vierte al mar y la contaminación llega al pescado que consumimos y al agua del mar en el que nos bañamos”.
El agua de lluvia puede circular por redes abiertas en las zonas urbanas. “Son espacios que dan frescor, verdor y un sonido agradable en las ciudades”, explican.
Naturalizar el cauce del Turia
“La prolongación del corredor del Turia es una oportunidad única desde el punto de vista social, ecológico e hidráulico”, afirman. El caudal excedente del Poyo podría ir a este nuevo cauce renaturalizado, incorporándose antes de la pedanía de La Torre, en un trazado próximo a la huerta histórica de Faitanar”.
“Reverdecer el cauce con vegetación adecuada, como gramíneas, aumentaría la resiliencia del Turia ante lluvias torrenciales. Se transformaría un paisaje degradado en uno de uso recreativo para la población. Tenemos ejemplos en España, como el río Bessós, donde las riberas estaban contaminadas por el entorno industrial y que ahora es un espacio de disfrute social, donde incluso se celebran bodas”.
Ferrocarril y carreteras en zonas inundables
Según los investigadores, las carreteras y vías del tren al sur de València se encuentran en zonas inundables y su disposición, en muchos casos norte-sur, comporta que actúen como barreras a la circulación del agua, lo que incrementa el impacto de las inundaciones.
Para mejorar la situación, “se necesita una concepción global de las redes de transporte metropolitano, que permita una evaluación exhaustiva de los riesgos de inundación, una revisión integral de los sistemas de drenaje, la incorporación de sistemas de monitorización en tiempo real y una gestión integrada de los protocolos de emergencia”, explican.
Para limitar el efecto de barrera de las vías existentes, se propone reaprovechar las tierras acumuladas tras la DANA para “cubrir mediante falsos túneles infraestructuras que impidan la conectividad a pie y en bicicleta, pero también la agrícola, o bien para ocultar infraestructuras que hipotequen la calidad paisajística, además de producir contaminación acústica y aumentar el riesgo de accidentes”.
Además de la opción de enterramiento, “en algunos casos debe considerarse la de elevación, especialmente de vías férreas, acompañadas de medidas de reducción de la contaminación acústica, así como de refuerzo del transporte de mercancías y personas norte – sur por vía marina».
Colaboración entre administraciones
Para llevar a cabo todas las necesarias acciones de reconstrucción, los investigadores destacan que será imprescindible el trabajo conjunto de las organizaciones y administraciones implicadas.
Entre ellas, la Confederación Hidrográfica del Júcar, la Generalitat Valenciana y las entidades locales, ya que “ninguna administración cuenta con todas las competencias ni recursos económicos ni humanos para abordar este reto por sí misma”.
El equipo redactor del informe está compuesto por:
- Juan Marco Segura – ordenación del territorio
- Francisco Vallés Morán – hidrología e hidráulica
- Javier Rivera Linares – urbanismo y paisajismo
- Tomás Ruiz Sánchez – infraestructuras de transporte
- Fernando Fco. Buchón Moragues – cartografía
- Rafael Delgado Artes – agricultura, patrimonio e infraestructuras verdes
- Samira Khodayar Pardo – meteorología y climatología
Fuente: UPV
