Investigadores de las universidades de Alicante (UA), Zaragoza (UNIZAR) y Bournemouth regresan este verano a la Cova Fosca, situada en el municipio de la Vall d’Ebo, para desarrollar la tercera campaña arqueológica del proyecto PHOSCA (Prehistoric Human Occupations and Symbolism in Cova Fosca). Los trabajos cuentan con la participación de estudiantes e investigadores de más de una decena de universidades españolas e internacionales.

Durante las campañas desarrolladas desde 2024, el equipo ha documentado nuevos niveles de ocupación prehistórica y se han recuperado materiales de relevancia para la Prehistoria peninsular. Entre los resultados más destacados de 2025 figura la excavación de un nivel con restos humanos (inhumaciones) de adultos y menores de hace unos 5.300 años (3300 a. C.), así como los restos de una pequeña cámara funeraria delimitada por un murete de piedra y objetos de uso cotidiano.
“En la campaña anterior documentamos un período de ocupación desconocido hasta la fecha en la cavidad, caracterizado por una serie de inhumaciones y una estructura que delimita una pequeña cámara funeraria. Este es posterior a los ya conocidos del Neolítico antiguo y el Paleolítico final y no había sido detectado en el sondeo que se realizó en los años 80”, destacan los directores del proyecto Virginia Barciela, del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología y Patrimonio Histórico de la UA, Aitor Ruiz Redondo, investigador del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA) de Zaragoza, y Marc Vander Linden, de la Universidad de Bournemouth.
“En esta nueva fase, el objetivo es excavar, al menos parcialmente, los niveles del Neolítico Antiguo, los cuales hemos datado por radiocarbono en torno al 5.300 a.C.”, añaden.
Jornada de puertas abiertas
Como parte de la apuesta del proyecto por acercar la investigación a la sociedad, se celebrará una jornada de puertas abiertas el 18 de julio de 2026. Los visitantes podrán conocer el yacimiento y el trabajo que desarrollan los investigadores sobre el terreno. Las dimensiones y fragilidad del yacimiento hacen que el número de visitantes sea limitado y los interesados deberán ponerse en contacto para su inscripción con el ayuntamiento de la localidad.
En municipios pequeños, el patrimonio arqueológico tiene un enorme valor social. Es una herramienta para conocer la historia del territorio, reforzar el vínculo de la población con su entorno y transmitir ese conocimiento a las nuevas generaciones. En este sentido, señala Barciela, “estas jornadas son muy importantes, ya que permiten compartir con la ciudadanía cómo trabajamos, qué estamos descubriendo y por qué merece la pena conservar este legado”. Además, el equipo destaca el apoyo e implicación del Ayuntamiento de la Vall d’Ebo para llevar a cabo tanto los trabajos de investigación como las actividades de divulgación.
El proyecto PHOSCA incluye un análisis integral del yacimiento, de los diferentes períodos de ocupación en su contexto geográfico y cronológico y el estudio de su arte rupestre y su contexto arqueológico interno. Durante sus cuatro años de desarrollo reúne a más de una quincena de investigadores de nueve universidades: Zaragoza, Alicante, Bournemouth, Pisa, Roma, Burdeos, Zagreb, Valencia y País Vasco. Cuenta con la colaboración y financiación del Ayuntamiento de la Vall d’Ebo, la British Academy y de las instituciones de origen de los tres directores.
Sobre la Cova Fosca
La Cova Fosca alberga grabados paleolíticos descubiertos en julio de 1984 por miembros del Centre d’Estudis Contestans. Estos hallazgos la convirtieron en el primer yacimiento con arte parietal paleolítico descubierto en el este peninsular. Miembros de dicha institución, dirigidos por el catedrático de la UA, Mauro S. Hernández, documentaron los grabados y realizaron un pequeño sondeo que reveló la existencia de un yacimiento con ocupaciones que abarcaban desde el Paleolítico Superior a la Edad del Bronce.
A pesar de que la Cova Fosca tiene la consideración de Bien de Interés Cultural (BIC) y está incluida en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1998, no fue hasta 2024 cuando comenzó un proyecto de excavaciones extensivas y de estudio integral del yacimiento.
Fuente: UA
