Precisamente por tratarse de un campo casi inexplorado, el grupo de investigación iMUSED de la Universitat de València (UV) se propuso conocer la relación entre las audiencias adultas y la música clásica mediante un estudio que acaba de publicar en el libro Educación e investigación musical. Un reto en el que utilizó la mediación cultural y que le sirvió para concluir, además, que la comprensión auditiva y el disfrute musical pueden resultar claves para fidelizar a este tipo de público en conciertos de música académica.

La música sinfónica, la música para piano, la música de cámara y la ópera son géneros que presentan importantes desafíos para la gestión cultural en términos de accesibilidad, comprensión y placer estético, especialmente si la captación de público se dirige a personas adultas.
Con esta premisa, los profesores de la Universitat de València, Guillem Escorihuela, Francisco González-Ferrandis y Ana Botella, del Grupo de Investigación Investigando la Educación Musical (iMUSED), desarrollaron el estudio Escucha musical y mediación cultural: análisis de una experiencia formativa en música de cámara con personas adultas, publicado como capítulo de libro en Educación e investigación musical.
Para indagar en el perfil apreciativo del público adulto y su interés por los principales géneros de la música clásica, el estudio se dirigió a una muestra de 14 personas con edades comprendidas entre los 50 y los 75 años, y situó la audición musical en el centro de la acción cultural de la Universitat de València haciendo muestra de su potencial formativo y socializador en la edad adulta. El otro punto clave del análisis fue la mediación como herramienta fundamental para democratizar el acceso a la música clásica.
Con una metodología basada en esta mediación cultural y en la educación de la escucha, el equipo investigador intervino sobre el grupo que formaba la muestra desde un enfoque expositivo-interpretativo, ofreciendo una experiencia de audición mediada con el fin de enriquecer la recepción musical y de favorecer la escucha activa, consciente y contextualizada.
Esta experiencia tuvo lugar en el marco de un programa formativo y cultural de la Universitat de València dirigido a personas mayores de 50 años, a través del cual se formó y se expuso a las personas del estudio. La recogida de datos incluyó la medición de las apreciaciones musical, afectiva, asociativa, analítica y referencial, así como las creencias (o no) en el significado de la música.
Según explica Guillem Escorihuela, los resultados obtenidos indican que el público participante presenta un alto nivel de vinculación con la música clásica: el 71,4 % escucha este tipo de música con frecuencia o muy frecuentemente, y más del 70 % asiste regularmente a conciertos. En cuanto al perfil de apreciación musical, destacan especialmente las dimensiones emocionales y analíticas. La respuesta afectiva alcanza la puntuación más alta, seguida de la capacidad de análisis musical, lo que evidencia una experiencia rica y significativa durante la escucha. Por el contrario, la ausencia de significado en la música obtiene valores muy bajos, confirmando que la audiencia percibe la música como un fenómeno cargado de sentido.
El estudio también muestra una relación clara entre la asistencia a conciertos y el desarrollo del perfil apreciativo: las personas que acuden con mayor frecuencia presentan niveles más altos de comprensión, emoción y conexión con la música.
En cuanto a preferencias, la música sinfónica y la música de cámara son los géneros que despiertan mayor interés entre los participantes, mientras que la ópera presenta una valoración más heterogénea.
Con todos estos datos sobre la experiencia, el estudio resolvió que “la mediación cultural no solo mejora la experiencia inmediata del concierto, sino que constituye un factor estratégico para la fidelización del público”, afirma Escorihuela.
En palabras del principal autor del capítulo: “La investigación sugiere que cuanto mayor es la comprensión y el significado que las personas atribuyen a la música, mayor es también su motivación para repetir la experiencia y asistir a nuevos conciertos. En este sentido, la adquisición de “códigos de escucha” —es decir, herramientas para interpretar y disfrutar la música— se perfila como un elemento clave para consolidar hábitos culturales estables. Así, la escucha mediada favorece la creación de vínculos duraderos entre el público y las instituciones musicales, contribuyendo a la formación de audiencias más críticas”.
Y, por lo tanto, abriendo la puerta a nuevas investigaciones que incluyan, además, a personas que a priori no muestran una actitud proactiva hacia el repertorio musical académico.
Referencia bibliográfica
Escorihuela Carbonell, Guillem & González-Ferrandis, Francisco & Botella Nicolás, Ana. (2026). Escucha musical y mediación cultural: análisis de una experiencia formativa en música de cámara con personas adultas.
Fuente: UV
