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Aumentar la proporción de la agricultura ecológica contribuye a suelos más sanos y diversos

Un equipo internacional liderado por científicos de la Universidad de Alicante (UA), y en el participan investigadores de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), revela que aumentar la proporción de la agricultura ecológica puede aumentar la productividad y contribuir a mantener suelos sanos y biodiversos. El estudio, publicado en la revista Nature Sustainability, concluye que los paisajes con al menos el 50 % de agricultura ecológica maximizan la producción agrícola, la biodiversidad del suelo y funciones ecosistémicas claves como el almacenamiento de carbono, el ciclo de nutrientes y la regulación del agua.

La investigación, desarrollada en el marco del proyecto europeo SOILGUARD (Horizonte 2020), analiza 179 campos de cultivo, principalmente de cereales, en ocho países de Europa, África, Asia y Sudamérica, y abarca una amplia diversidad de condiciones climáticas y niveles de degradación del suelo.

Aunque los autores del artículo han observado que la gestión ecológica puede reducir los rendimientos en promedio, los resultados muestran que no existen compromisos inevitables entre mantener altos niveles de productividad, biodiversidad y funcionamiento del suelo a escala de finca.

“Hay explotaciones, tanto en convencional como en ecológico, que simplemente funcionan de forma excelente en los tres aspectos”, explica Santiago Soliveres Codina, investigador del Departamento de Ecología y del Instituto Multidisciplinar para el Estudio del Medio ‘Ramón Margalef’ (IMEM) de la UA y coautor del artículo. “El siguiente paso es entender qué hacen estos agricultores para mantener buenos rendimientos mientras conservan suelos saludables. Quizás optar por otras prácticas regenerativas como reducir la frecuencia del arado, el uso de enmiendas orgánicas o una cobertura vegetal más permanente, o tal vez implementar el uso de cultivos y variedades bien adaptados a las condiciones locales”, destaca.

“Los resultados obtenidos demuestran que superficies diversas y funcionales no son incompatibles con una alta productividad agrícola”, añade Laura García-Velázquez, autora principal del trabajo y también investigadora del IMEM de la Universidad de Alicante. “Adoptar prácticas ecológicas en al menos la mitad del paisaje agrícola podría ser clave para garantizar la sostenibilidad a largo plazo de nuestros sistemas alimentarios”, advierte.

“Actualmente, cerca de un tercio de los suelos del planeta presenta algún grado de degradación, lo que pone en riesgo tanto la producción de alimentos como el equilibrio de los ecosistemas”, explica la catedrática de Edafología, Fuensanta García Orenes, líder del proyecto SOILGUARD en la UMH. Frente a este escenario, el estudio analiza cómo prácticas como la agricultura ecológica o sostenible pueden contribuir a revertir ese deterioro.

El trabajo evalúa conjuntamente el rendimiento de los cultivos, la biodiversidad del suelo —incluyendo seis grandes grupos de organismos— y su funcionamiento mediante 21 indicadores relacionados con procesos edafológicos clave. Los resultados muestran que estos tres aspectos no son necesariamente incompatibles. “En muchos casos, los suelos con mayor biodiversidad también presentan mejores niveles de funcionamiento y productividad”, apunta la experta.

En este sentido, el estudio identifica un umbral claro: cuando la agricultura sostenible alcanza aproximadamente la mitad del paisaje agrícola, se optimizan simultáneamente estos tres factores —producción, biodiversidad y funcionamiento del suelo—.

Asimismo, los investigadores observaron una gran variabilidad entre regiones y sistemas agrícolas, lo que refuerza la necesidad de adaptar las estrategias de gestión al contexto local. Por ejemplo, el estudio señala que la transición hacia la agricultura ecológica debería priorizarse en suelos moderadamente o altamente degradados, donde los beneficios ambientales son mayores y las pérdidas de rendimiento son menores.

Estos resultados se apoyan en investigaciones previas desarrolladas en el marco del proyecto SOILGUARD, como los ensayos realizados en la finca agroecológica La Junquera (Murcia), también incluidos en este análisis global. En ellos, el equipo de la UMH ya había observado que las prácticas agrícolas sostenibles mejoran la salud del suelo incluso en condiciones de sequía y altas temperaturas, aumentando la biomasa microbiana, el contenido de materia orgánica y la actividad biológica.

Reto económico y ambiental

Por otro lado, el estudio señala que la transición hacia la agricultura ecológica debe priorizarse en suelos moderada o altamente degradados, donde los beneficios ambientales son mayores y las pérdidas de rendimiento menores.

“Estos territorios suelen producir menos alimentos y, tanto los agricultores como la sociedad, podrían enfrentar menos retos económicos y obtener más beneficios ambientales al enfocar la conversión hacia prácticas ecológicas en esas zonas”, insisten los investigadores. A este respecto, esta estrategia permitiría maximizar la salud del suelo y la seguridad alimentaria, reduciendo a la vez los posibles conflictos socioeconómicos asociados al cambio de modelo agrícola.

Realizado por 22 instituciones de 9 países, el trabajo publicado en Nature Sustainability aporta evidencia científica que refuerza y amplía los objetivos de la Estrategia “De la Granja a la Mesa” de la Comisión Europea, que busca alcanzar un 25 % de agricultura ecológica en 2030. Según los autores, “este objetivo puede quedarse corto y debe ser más ambicioso para garantizar la sostenibilidad del sistema agroalimentario y cumplir las metas globales de biodiversidad”.

Además, recuerdan desde la UA, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) persiguen reducir la contaminación del agua y del suelo, así como el uso de pesticidas, en un 50 % en los próximos años, “por lo que hay que apostar por las prácticas ecológicas”.

Referencia bibliográfica

García-Velázquez, L., Sánchez-Cueto, P., Lladó, S. et al. Optimizing biodiversity, multifunctionality and yield when transitioning to organic farming. Nature Sustainability (2026). DOI.

Fuente: UA/UMH